Es un domingo típico en el municipio de Tepeapulco, en el altiplano central de México. Las familias se reúnen, cocinan y se ponen al día.
Y esa es la escena en la casa de Santiago Domínguez. A los 82 años de edad, es el patriarca de la familia. Lleva pantalones planchados, con su pelo oscuro alisado. A la hora del almuerzo, está rodeado por familiares.
Pero una persona siempre falta: su hija, Rosa. En la sala, hay una foto de ella como una mujer joven.

