
He estado de antojo de comida que me reconforte, pero esta comida usualmente la hacen mis amigos y familia: bísquets, el pesto de mi hermana, el desayuno que prepara mi novio saliendo del horno para calmar mi resaca. El pozole de Obelisco es algo en lo que pienso durante los tiempos fríos y grises, pero no fue sino hasta la semana pasada que conocí a la chef y dueña del lugar.


